LA ESTRELLA DEL HIJO DEL HOMBRE

He oído:

“Se acerca la gran estrella.

La estrella del Hijo del Hombre. El Señor y Rey de todos los mundos.

Busquen sus señales en el cielo. La estrella viene a dar Su gran bendición.

Hay muchos que esperan el momento en que se hará visible.

No veis ya Sus señales?

Giran hacia al Señor, siervos.

Giran hacia al Señor, siervos.

Que la aparición visible de la estrella os encuentre preparado en humildad y con toda lealtad.

Miren hacia esta estrella como si ya no estuvierais que buscar ninguna otra cosa.

Quien tenga los ojos abiertos la verá. Quien tenga oídos que oigan, tomara declaración de su voz porque la Gran Estrella habla.

La radiación de la estrella trae renovación para la Nueva Era.

El gran cometa!!! El gran cometa !!! El gran cometa !!!

Miren, vendrá pronto, para ser visible a todos los ojos.

El tiempo vuela.

E incluso la luz del día anuncia alto y ruidoso la llegada del gran cometa.

Escuchen y tomen declaración;

Ahora cuando se haga visible, ¿cómo os encontrará?

Veo una capa de atmósfera que todavía cubre su apariencia.

Veo poderosos truenos y relámpagos que descienden de esta estrella, alcanzando todos los confines de la tierra y serán visibles día y noche.

Los rayos luminosos son muy claramente visibles incluso a plena luz del día.

Cuando Su tremendo poder llegue a la tierra, los edificios se agrietarán, la tierra templara en su base.

habrá erupciones en los mares y océanos y la turbulencia de las olas es aterradora y se extenderán hacia la tierra.

Después de todo esto, veo la tierra purificada.

Está tranquila en las superficies de los mares y océanos, y las aguas están más limpias y claras que antes.

Brisas suaves y frescas soplan sobre la superficie de la tierra, tranquilizante como nunca antes.

Y la humanidad se regocija mientras soplan estas brisas.

Con gozo y alegría, los habitantes de la tierra agradecen al Creador por Su gran amor.

“La felicidad del Señor reina sublime sobre todas las tierras del mundo “.

Estrellas muy grandes, nuevas y brillantes, más grandes que las estrellas normales, se hacen visibles ante los ojos de todos a plena luz del día.

Su apariencia es como cantos de júbilo para el Creador mientras bailan en el cielo.

Entonces una voz hablo:

“El Señor es la LUZ, la que ÉL da al mundo para la bendición de todas sus criaturas”.

Por: León, a través de los Apóstoles del Señor.

Publicado en: LUZ

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