Las palabras de advertencia de Johanna, la guardiana de la llama del Santo Anhelo de Luz, resuenan desde las alturas lucidas hacia los humanos.

Y entonces escucho:

“Y vosotras, mujeres de esta tierra, multipliquen sus esfuerzos y su trabajo para purificarse.

Ahora deben purificarse por completo y convertiros en los seres puros y llenos de luz en los que deberíais haberos convertido hace mucho tiempo.

Deberíais ser ejemplar en vuestra feminidad y guiar a la humanidad por el camino de la luz.

Por lo tanto, trabajen ahora con un esfuerzo mucho mayor y un esfuerzo constante en vuestra purificación, para que podéis volveros completamente nuevo y así, como parte de la nueva feminidad ser ejemplar y guiar a la humanidad en el tiempo de las convulsiones y en la construcción del Reino Nuevo.

Conviértanse en verdaderos guardianes del hogar, guardianes de la llama del Santo Anhelo de Luz.

Avivan el fuego de vuestra llama del Santo Anhelo hacia la Luz en vuestros corazones para que resplandezca luminoso y claro, recto y pleno de fuerza en la Voluntad de vuestro Señor y Rey.

Tomen conciencia de la gran responsabilidad que tenéis hacia todas las personas que están en busca de la Luz y se esfuerzan hacia ello.

Convertiros en cuencos puras, libre de toda voluntad propia.

Nada de vosotros mismos, nada de lo viejo o inmundo puede quedar en vuestros cuencos.

Vuestros cuencos deben estar completamente vaciados para que pueden absorber todo lo que os transmite la Luz y fluye hacia vosotras y vuestros cuencos para que solo estén colmado del flujo de la Luz.

Entonces podéis todo lo que habéis alzado en vuestros cuencos, dejar que fluya con todo su poder y con toda pureza hacia las personas que se esfuerzan hacia la Luz.

No olviden, mujeres, que debéis volver a convertiros en el puente entre las alturas luminosas y la humanidad.

Para ello se os ha dado la parte esencial que os aporta mayor sensibilidad.

Llevan todos los dones que la Luz ha depositado en tal abundancia en vosotras, a su pleno desarrollo, hagan que florezcan todas las virtudes femeninas en vosotras por completo y convertíos en el hogar donde las personas pueden calentarse, nutrirse y fortalecerse para que puedan crecer y madurar en la Luz y desarrollarse en seres espiritualmente maduros».

 Esto es lo que Ismaniela llama a las mujeres de la tierra.