Un futuro saludable

A todos nos gustaría que los ríos y los mares volvieran a estar limpios; que la Tierra volviera a ser fértil y rica en humus, y que pudiera volver a ofrecer una alimentación sana a las plantas, a los animales y a los seres humanos. Todos querríamos un mundo más feliz, más agradable y más saludable, recuperar un jardín del Edén en el que los distintos aspectos de la vida estén estrechamente vinculados, y al mismo tiempo esos vínculos que los unen conserven una armonía perfecta.

Tenemos la posibilidad de realizar este sueño… si de verdad queremos.

Contamos con la tecnología y el conocimiento necesario; lo que nos falta (y es esta carencia la que hace que estemos enfermos, nosotros y nuestro medio ambiente) es la capacidad de reconocer que la Tierra y la Naturaleza forman parte de un todo indivisible, y de actuar en consecuencia.

Podemos ver los síntomas de nuestras enfermedades, cada vez más numerosas, pero en general sabemos muy poco acerca de las auténticas causas que hemos provocado nosotros mismos.

El papel de los microbios en nuestra salud y en nuestras enfermedades es algo que podemos conocer hoy gracias a los descubrimientos del catedrático de Ciencias Agrícolas de la Universidad Ryukyus de Okinawa

Los microbios se dividen en organismos que construyen y organismos que descomponen, organismos patógenos. Éstos predominan en estructuras que denominamos enfermas. Pero tienen un papel necesario en la Naturaleza: el de destruir lo que está enfermo.

 Por eso sólo es posible interrumpir los procesos patógenos creando un entorno acorde con las necesidades de los microbios constructivos.

En un entorno sano, son siempre los microbios constructivos los que predominan.

Mientras no hagamos todo lo que esté en nuestra mano para crear y mantener unas proporciones favorables en este sentido, los organismos “destructivos” seguirán imponiéndose a pesar de todas las medidas para luchar contra ellos, por más potentes que sean los venenos y medicamentos que se utilicen.

Así pues, es inútil luchar contra las enfermedades con los métodos que se utilizan normalmente hoy en día en la agricultura y en la medicina:

es necesario mejorar el medio ambiente para hacerlo más saludable, con lo que se prevendrían las enfermedades.

Si somos capaces de reconocer esto y modificar nuestro comportamiento en todos los aspectos, es posible recuperar y mantener una vida saludable de forma duradera.

El mérito está en haber aportado pruebas en numerosos países, con los microbios “constructivos” reunidos , de que es posible llevar una vida sana en todos los aspectos.

Por esta razón, lo mejor que podemos hacer es crear salud y fertilidad a través de los microbios constructivos, de forma que cada vez más personas quieran salvar la Tierra,

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